De Asociación a Fundación Manaut: un gran paso

Hoy, 22 de febrero de 2024, una vez creada la Fundación Manaut, quiero hacer un breve historial de la que fuera, durante 20 años, la sede de la Asociación de Amigos del Pintor Manaut.

El día de su inauguración, en septiembre 2003, colgué una colección de los fantásticos dibujos de Manaut durante su estancia en París, sobre todo los realizados en la famosa Academia Colarossi.

Por aquel entonces, y con deudas que se me avecinaban y no sabía cómo pagar, vendí tres cuadros: uno de la Piazza San Marco de Venecia, otro del Monasterio de Piedra y el tercero de la Puerta Reina Mercedes de El Retiro madrileño. Los compró Isidoro Manaut, de Barcelona, con el que me puse en contacto por simple curiosidad, ya que el apellido estaba a punto de desaparecer y esperaba que por ahí se consolidase. Pero mi intento fue en vano, ya que este señor no tuvo hijos varones. Algo que me llamó la atención es que, admitiendo su ignorancia acerca del mundo del arte, no dudara en elegir esas tres magníficas obras. Al morir sin descendencia directa, sus sobrinos las subastaron. Das de ellas las he perdido de vista, pero la de la entrada de El Retiro está ahora, afortunadamente, en las expertas manos de José Luis Antequera, historiador de arte, uno de los patrones de la Fundación, que rastrea virtualmente cuadros de Manaut y ya tiene una amplia pinacoteca.

Con ese dinero no solo pude pagar durante un par de años los gastos que generaba la Asociación, sino también contraté a Roberto Cifre para que abriera por las tardes. Gracias a este apoyo (yo todavía vivía en Madrid), desfilaron por allí diversos pintores, muchos de ellos con excelente obra, en exposiciones tanto individuales como colectivas.

Pasó el tiempo, yo ya me había trasladado a Valencia y el dinero se iba acabando. Por lo tanto y, sintiéndolo mucho, pues era un excelente colaborador, no tuve más remedio que prescindir de Roberto Cifre. Creo que todavía no lo ha entendido, y lo siento, pero es la pura verdad: fue solo una cuestión económica.

A lo largo de estos años, conseguí que una serie de amigos fueran aportando pequeñas cantidades como ayuda para mantenimiento del local. Al principio, lo hice a través de banco, pero cobraban tanto por hacer la gestión y tanto por las devoluciones que tuve que cambiar de táctica. Abrí una cuenta a mi nombre, sin gastos, por tener allí mi nómina. Las aportaciones se harían directamente a esa cuenta, ya sin merma alguna. Si antes la cuota era de 30 euros/año, a partir de ahí la ayuda podría partir de un mínimo de 10 euros hasta el «infinito». La compensación por cada uno de esos 10 euros aportados daría opción a un número para participar en el sorteo anual de un dibujo de Manaut. El resultado fue excelente, pues lo ingresado me permitía, con creces, cubrir los costes e, incluso, ahorrar para el futuro. Ahora, que ya somos Fundación, todas estas contribuciones puede acceder, incluso, al descuento fiscal que marca la Ley por ayuda a la cultura.

A partir de ahí y como yo tampoco podía dedicarme en pleno a la Asociación, decidí optar por exponer tan sólo la obra de Manaut, con todos los detalles que debería tener la «Colección», que es como la denominé en principio, es decir: postales, posters, libros, separatas… Coincidió que, cuando todo estaba perfectamente preparado, pasó por allí un responsable del Patrimonio valenciano y, al ver que contaba con todos los requisitos, decidió declararla oficialmente parte de la Colección Museística de la Comunidad Valenciana.

Desde ese momento, fui mostrando, con cita previa, lo que ya consideré Museo Manaut. También invité a infinidad de escritores, actores, cantantes, historiadores, poetas, músicos… que dejaron allí su impronta. Fueron tantos, que sería demasiado larga la lista, pero a todos les estoy muy agradecida por su desinteresada colaboración.

Los tres últimos actos, ya dentro de 2023, contaron con una asistencia «multitudinaria» (unas cuarenta personas, que pueden parecer poco pero que, dadas las dimensiones del local y la amplia oferta cultural de las tardes valencianas, es más bien considerable).

En 2023 y para cerrar con éxito total, tuve la suerte de contar con un experto en literatura, el profesor Emilio Tadeo, quien desarrolló magníficas charlas en torno a temas tan interesantes como la mujer en la obra de Quevedo y la mujer en El Quijote (I y II parte). Convoqué a lectores y se apuntaron bastantes amigos, tantos que tuve que aceptar tan sólo a los seis primeros. Cada uno de ellos leyó un extracto de El Quijote que Emilio Tadeo había preparado previamente. Tras cada lectura, el maestro fue desgranando, con su amplia sabiduría, el comentario a dicho extracto. Una vez acabada la fase de lectura y comentarios, pusimos en pie uno de mis trabajos teatrales: «La otra Dulcinea», un divertimento en el que también actué rodeada de buenos actores como María José Agües, Cesar M. Vercher, José Luis Baz y Juan Carlos Llorens, además del propio maestro Tadeo en el papel de Quijote.

Hablo ampliamente de estas actividades, no porque las otras no fueran tan interesantes como éstas, sino porque con ellas pusimos el punto final a las organizadas por la Asociación de Amigos del Pintor Manaut.

Ahora, ya como Fundación Manaut y, mientras no consigamos el gran museo (es la meta), seguiremos una trayectoria cultural un tanto diferente a la anterior, más bien enfocada a que los jóvenes puedan disfrutar de actividades que, hasta ese momento, parecían estar dedicadas tan sólo a los mayores, y de las que iremos informando, paulatinamente, a través de las distintas plataformas.

Se inicia, pues, una nueva etapa en el reconocimiento de Manaut, no solo como pintor, sino también como investigador y gran escritor. Un hombre que bien podría reconocérsele como surgido del Renacimiento.

STELLA MANAUT
PRESIDENTA DE LA FUNDACIÓN MANAUT

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